Equipo de Cachorros Directo · 15 años criando cachorros en España
Publicado el 18 de agosto de 2026 · Última actualización: 18 de agosto de 2026
Un galgo español adulto duerme entre dieciséis y dieciocho horas al día, no ladra casi nunca y encaja en un piso mejor que un beagle. Casi todo el mundo que llega buscando «un perro tranquilo» descarta la raza antes de saber esto.
La imagen popular del galgo es la de un animal nervioso y huesudo, hecho para correr y poco más. Dentro de una casa pasa lo contrario.
El galgo es un velocista, no un atleta de fondo
Aquí está el malentendido de base. La gente ve un perro diseñado para correr y asume que necesita correr todo el rato.
Su energía funciona en modo explosión. Necesita dos paseos diarios con correa de treinta a cuarenta minutos, y dos o tres carreras sueltas por semana en recinto vallado, de unos veinte minutos. Con eso va sobrado. El resto del día lo dedica a buscar el sofá, la manta y el rincón con sol.
Correr atado junto a una bicicleta no le sirve, porque su forma de correr no es un trote sostenido. Un labrador aguanta mejor una hora de trote que un galgo.
Y no es destructivo si tiene sus necesidades cubiertas. Es de los perros más silenciosos que vas a encontrar en un bloque de vecinos.
Los cuidados diarios son prácticamente ninguno
Cepillado semanal y se acabó. No necesita peluquería, apenas suelta pelo y es de las razas más baratas de mantener en aseo que existen.
Hay dos cosas que sí requieren atención, y ninguna aparece en los anuncios.
La piel es finísima. Se hace cortes corriendo entre zarzas que en otro perro no dejarían marca. Revísale las patas y los flancos después del campo.
El frío le afecta de verdad. Tiene menos del 3% de grasa corporal y un pelo casi inexistente. En Burgos en enero necesita abrigo para salir, y no es un capricho de dueño con Instagram. En verano, al revés: tolera el calor mejor que casi cualquier perro grande, y en un agosto como el de 2026 eso se nota.
Tres particularidades de salud que conviene conocer
Es una raza sana y longeva, de doce a quince años, con muy poca carga hereditaria para su tamaño. No arrastra el historial de displasia del pastor alemán. Dicho eso, hay tres cosas concretas.
Sensibilidad a la anestesia. Los lebreles metabolizan ciertos anestésicos de forma distinta por su baja proporción de grasa corporal. Díselo a tu veterinario antes de cualquier intervención, incluida una limpieza dental rutinaria.
Leishmaniosis. Endémica en buena parte de España y el galgo, que pasa tiempo al aire libre, está expuesto. Repelente todo el año en zona de riesgo.
Torsión gástrica. Como todo perro de pecho profundo, tiene riesgo. Dos tomas al día, comedero a ras de suelo y nada de ejercicio fuerte en la hora anterior y posterior a comer.
Para quién no lo recomendamos
Perdemos ventas por decir esto y seguimos diciéndolo.
Si tienes conejos, cobayas o hurones. El instinto de persecución de un lebrel es real y no se educa del todo. Se gestiona, no se elimina.
Si buscas un perro de guarda. Un galgo saluda al ladrón. Si lo que quieres es protección, la raza es otra.
Si vives en un cuarto sin ascensor y no tienes ninguna zona vallada cerca. Las escaleras diarias durante el crecimiento no le convienen, y sin sitio donde soltarlo va a estar frustrado.
Sobre la reputación: comprar o adoptar no es la pregunta correcta
Vamos al asunto incómodo, porque evitarlo sería cobarde.
El galgo español carga con lo que se hace con una parte de estos perros al terminar la temporada de caza. Es una realidad fea, está documentada y no la vamos a maquillar. La Ley 7/2023 de bienestar animal dejó fuera a los perros de caza, y eso se sigue discutiendo tres años después.
Ahora la parte que no se dice. Esa realidad describe a un tipo de gente, no a la raza. El animal que llega a tu casa es dulce, silencioso y agradecido de una forma que desarma.
Y sobre adoptar o comprar, nuestra postura es probablemente más matizada de lo que esperas de un criador. Si lo que quieres es un galgo adulto, tranquilo y ya formado, hay protectoras españolas llenas de ellos y es una opción excelente. Un galgo de tres años rescatado se adapta a una casa con una facilidad que sorprende.
Elegir un cachorro tiene sentido cuando quieres acompañar la socialización desde la semana tres, cuando conviven niños muy pequeños y quieres control sobre las primeras experiencias del perro, o cuando buscas una línea concreta. Son motivos legítimos. «Es más bonito de cachorro» no está en esa lista.
Si después de leer esto decides adoptar, nos parece bien. Hemos mandado gente a protectoras más de una vez.
Preguntas frecuentes
¿Puede vivir un galgo español en un piso?
Sí, y mejor que muchas razas pequeñas. Duerme la mayor parte del día y apenas ladra. Necesita salir a correr suelto en zona vallada dos o tres veces por semana.
¿Cuánto cuesta un cachorro de galgo español en España?
El mercado español se mueve en una horquilla amplia y la oferta es escasa: en agosto de 2026 apenas hay anuncios activos de cachorros de esta raza en los principales portales. Consulta nuestra página de galgo español para el precio actualizado.
¿Se lleva bien con niños?
Muy bien. Es tolerante y poco reactivo, y rara vez responde mal a un tirón de orejas. Como con cualquier perro, la convivencia con niños pequeños se supervisa.
¿Y con gatos?
Depende del gato y de la edad a la que se conozcan. Un galgo criado con gatos suele adaptarse. Uno adulto sin exposición previa, no siempre.
¿Necesita mucho ejercicio?
Menos del que la gente cree, pero de un tipo concreto: carreras cortas sueltas en zona segura. Dos paseos largos con correa y dos o tres sueltas semanales bastan.